El ajedrez: el rey enseñando a pensar

diciembre 10, 2016 | Publicado por: Paula Pérez Aranda


Pocos pueden sorprenderse ya de los múltiples beneficios que proporciona el ajedrez a las personas, especialmente en lo que respecta a su salud mental. Es por ello que parece sensato pensar que este también ofrece cuantiosas utilidades al marco educativo.

Son muchos los intentos de introducir este deporte en el programa didáctico de los centros, y en diversas ocasiones se ha debatido acerca de si debería constituir por sí mismo una asignatura evaluable. Es por ello que existen estudios que reflexionan acerca de cómo esta actividad puede constituirse como un modo de aprendizaje y desarrollo de los alumnos. Asimismo, se han celebrado ponencias con una finalidad similar. Ejemplo de ello es la Conferencia Mundial sobre Ajedrez en las Escuelas, en la que el profesor Uvencio Blanco, al preguntarse por qué el ajedrez debería estar presente en los colegios e institutos, señaló que este ayuda a "proporcionar estrategias para optimizar el pensamiento de nuestros estudiantes, pues envuelve la mejora de dos grupos de habilidades fundamentales en el desarrollo del individuo a edades tempranas: la habilidad verbal (lengua materna) y las habilidades numéricas".
En un estudio en esta misma línea, Diego María Kovacic señala acerca de las investigaciones que "en general arriban a la conclusión de que dicho juego requiere de un manejo adecuado de la habilidad de expresar de forma razonada contestaciones, conclusiones y soluciones a diversos problemas, con lo cual fomentaría el desarrollo de las capacidades de discriminación, análisis-síntesis y de orientación espaciotemporal". Por todo ello no es de extrañar que en marzo de 2012, el Parlamento Europeo aprobara el programa de la Unión Europea “Ajedrez en la Escuela”.


Muchos son los expertos que  concluyen en que es posible usar el ajedrez como método para perfeccionar las actividades cerebrales que persiguen simplificar el aprendizaje de la materia expuesta durante las clases, provocando que el rendimiento de los estudiantes supere al alcanzado por quienes no acostumbran a jugar. Por tanto, llegados a este punto es necesario esclarecer cuáles son las exactamente las ventajas que la práctica habitual del ajedrez ofrece a los estudiantes:
1. Habilidades cognitivas tales como: atención (resulta especialmente útil para niños con TDA), memoria, pensamiento lógico, cálculo de riesgos, y autoestima.
2. La creatividad: se les impulsa a buscar soluciones a los problemas.
3. Sentido ético: por ejemplo, en la toma de decisiones, mostrando a los alumnos que no hay por qué hacer lo primero que ronde su cabeza sino que aprendan a considerar lo positivo y lo negativo de sus acciones. Ellos aprenden a identificar  las ventajas y desventajas de diversas actos; o en la aceptación del error.
4. Paciencia y disciplina: incentiva el autocontrol ante los impulsos.
5. Percepción y cálculo espacial: Al tener una vista completa de ese "ámbito en que se odian dos colores" como diría el poeta Jorge Luis Borges, es decir, del tablero; y por consiguiente de todas las figuras.
6. La planificación: enseñándoles la existencia de objetivos a largo plazo.


Y así, peones, caballos, torres, alfiles, reyes o reinas  discurren por el tablero bajo la dirección de los más pequeños, que sin ser muy conscientes de ello, cada vez que se enfrentan a un nuevo rival se llevan consigo nuevas destrezas.

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